Hay cuatro formas o métodos recomendables de leer la Biblia.
1.- Leerla Libro por Libro
Los libros de la Biblia fueron escritos a individuos o a grupos de personas, razón por la cual deben leerse completos. De esta manera se tienen presente el mensaj|e general del libro y se limitan las posibilidades de sacar los versículos fuera de su contexto.
Muchas personas están acostumbradas a “picotear” aquí y allá. Abren la Biblia al azahar con la esperanza de obtener algo para ese día. Por cierto que esto es mejor que nada, pero no pasa de eso; y algunas veces puede resultar peligroso. Se cuenta la anécdota de una persona que se valió de este método, abrió la biblia y señalo lo primero donde cayó su dedo, era en Mateo 27:5 que dice: “Y Judas fue y se ahorcó”. Pensando que era un error, abrió nuevamente de la misma manera, decía: “Ve, y haz tu lo mismo.” Cómo no era muy alentador lo que leía insistió nuevamente, y encontró el siguiente consejo: “Lo que vas a hacer, hazlo pronto.” La persona a la cual le ocurre algo semejante podría interpretar como falta de amor de parte de Dios el resultado de su lectura, porque no le ha dado instrucción adecuada para lo que necesita ese dia, cuando en realidad Dios no es responsable. La culpa la tiene su desastroso “método” de lectura de la Biblia. Esto no puede ocurrir nunca cuando se leen los libros enteros y de corrido.
Sería aconsejable, además, que el lector se familiarice con el propósito y el tema del libro antes de comenzar a leerlo. Hay varias Biblias de estudio que proporcionan esta información. También está El Compendio Manual de la Biblia de Halley , este sigue siendo un verdadero tesoro de información y es muy recomendable tenerlo en nuestra biblioteca personal.
2.- Leerlo Varias Veces
Una de las mejores maneras de conocer un libro perfectamente es leerlo entero todos los dias durante un mes; esto, desde luego, sólo se puede hacer cuando se trata de libros de cuatro o cinco capítulos. La mayoría de las epístolas se pueden leer así con gran provecho. Al cabo de los treinta días tendremos la seguridad de conocer el contenido del libro. Posiblemente no convenga adoptar este método hasta haber leído el Nuevo testamento de principio a fin una vez por lo menos.
3.- Leerla Según la Necesidad
Las propias necesidades espirituales determinarán con frecuencia lo que hemos de leer. Particularmente si leemos lo mismo varias veces.
Por ejemplo, si una persona tiene falta de seguridad en cuanto a su salvación se le recomienda leer I Juan todos los días durante un mes. También, si hace una lista de las 27 cosas que Dios quiere que sepamos y que se encuentran en esta pequeña epístola, al cabo de los treinta días no tendrá más dudas. Todo el libro se puede leer fácilmente en unos 15 a 20 minutos.
Ahora muchas biblias tienen una lista con textos bíblicos específicos para leer según la necesidad de la persona. Resulta muy útil porque podemos encontrar rápidamente una palabra que nos ayude.
Todo creyente debería leer toda la Biblia de comienzo a fin, pero empezando con el Nuevo Testamento. Más adelante comentaremos un plan de lectura de tres años de duración. Las sociedades bíblicas de cada país editan estos programas para ayudar a la persona a tener un plan para seguir cada día. Eso nos facilita el propósito.
Así que, mientras continuamos descubriendo como leer y estudiar la Biblia, oramos que Dios ilumine tu entendimiento y bendiga tu lectura y meditación.




